Astenia Primaveral. Qué es y cómo plantarle cara

La palabra astenia tiene su origen etimológico en el griego antiguo y es una conjunción del prefijo a- (falta de) y σθένος [sthénos] o fuerza. Literalmente lo podríamos definir como una falta o carencia de fuerza.

La astenia primaveral es, por lo tanto, una sensación de cansancio y fatiga que coincide con el cambio de estación y afecta a un tanto por ciento de personas relativamente elevado todos los años.

Cómo surge la Astenia Primaveral

Podemos determinar que su origen está en el hipotálamo, glándula localizada en el cerebro y encargada de regular la temperatura del cuerpo, la sed, el apetito, el sueño y la vigilia, etc. y que segrega hormonas y neurotransmisores como las feniletilaminas (encargadas de provocar la euforia), las beta-endorfinas (responsables del optimismo vital) y las serotoninas u hormonas de la felicidad.

Con el cambio de estación y la variación climática, el aumento de temperatura y horas de luz solar, además del cambio horario, se genera un descenso de los niveles en sangre de las hormonas citadas que puede provocar que algunas personas sientan decaimiento físico e, incluso, intelectual.

El cambio de hora de finales del mes de marzo es una de las causas principales del cansancio generalizado que podemos sentir, provocando dificultad para la realización de las tareas cotidianas, así como una cierta sensación de tristeza y apatía. Disminuye la motivación, la capacidad de concentración e, incluso el apetito y el deseo sexual.


Hábitos diarios para plantar cara a la Astenia Primaveral

Si eres una de esas personas a las que el cambio de estación les afecta sobremanera, piensa que es algo pasajero y que puedes ponerle remedio. En ningún caso, la astenia primaveral es una enfermedad ni requiere medicación.

La manera de plantar cara a estos síntomas es siguiendo una serie de sencillas indicaciones y adaptando tus hábitos diarios.

Trata de llevar un estilo de vida ordenado, con horarios fijos para acostarte y levantarte, intentando siempre cumplir con el requisito de hacer 7 u 8 horas de sueño diarias. Un buen descanso es esencial para recargar las pilas y levantarte lleno de energía por la mañana.

Procura alimentarte de forma saludable. Ten en cuenta que una dieta equilibrada y que te proporcione la cantidad de macronutrientes y micronutrientes que necesitas es la piedra angular para mantener un organismo sano. Deja de lado los alimentos procesados e hipercalóricos, ya que aumentan la sensación de somnolencia y te restan energía para afrontar tu día a día.

Hidrátate según tus requerimientos. Bebe agua (unos dos litros al día) e infusiones y procura no consumir bebidas excitantes, sobre todo en las últimas horas del día, cuando pueden impedir un buen descanso.

Realiza ejercicio físico. Procura moverte y caminar durante el día. Aprovecha para hacer tus desplazamientos habituales caminando, aumenta el número de pasos diarios. Sería perfecto si pudieras monitorizarlos mediante algún dispositivo electrónico para poder compararlos día a día y proponerte pequeños retos que te “obliguen” a mejorar y aumenten tu motivación. Prueba a proponerte una rutina de ejercicio 4 o 5 días a la semana. Mejor si lo intentas con el ejercicio de fuerza. Te aportará satisfacción y la energía necesaria para afrontar tus rutinas.

Busca actividades que te guste realizar y que te ayuden a relajarte, como leer o escuchar música. Las actividades placenteras contribuyen en gran medida a paliar la sensación de tristeza y decaimiento y favorecen la desaparición de los síntomas de ansiedad relacionados con la astenia primaveral.

Conclusión

Recuerda que la astenia primaveral es un proceso normal y transitorio, que puede mejorar con un cambio de hábitos y que suele desaparecer al cabo de un par de semanas.

Aprovecha este periodo primaveral para buscar hábitos que te ayuden a recargar las pilas y, de paso, intenta mantener estos hábitos en el tiempo.

Verás que no solo van a ayudarte en este periodo de decaimiento, sino que favorecerán que tu día a día durante todo el año sea más activo y satisfactorio.

Los buenos hábitos mantienen el organismo sano y a pleno rendimiento.

¿Qué te ha parecido este contenido?

Deja un comentario