El Jinete y el Elefante. ¡Consigue tu Objetivo!

Es posible que hayas podido comprobar las luchas internas que, en ocasiones, tenemos con nosotros/as mismos/as, a pesar de que nos hayamos establecido unos objetivos claros que queremos alcanzar. Para explicar este comportamiento, a menudo es utilizada la analogía del Jinete y El Elefante. ¿La conoces?

Tengo un objetivo claro y realista… ¿Por qué no consigo lograrlo?

Vivimos en una lucha constante con nuestro propio yo que obstaculiza el logro de nuestros objetivos. Durante buena parte del tiempo tenemos claro lo que debemos hacer para alcanzar el éxito, pero hay momentos en los que nuestro subconsciente nos juega una mala pasada o, simplemente, es más fuerte que el poder de nuestras decisiones.

Vamos a mostrarte la siguiente metáfora del psicólogo Jonathan Haidt para entender mejor cómo es el comportamiento humano y cómo podemos hacer para tomar diferentes decisiones.

El jinete y el elefante

El Jinete y el Elefante

El cerebro es el órgano que controla todas las funciones de nuestro organismo. Es el producto de años y años de evolución lo que le ha permitido alcanzar el punto de sofisticación que tiene hoy en día.

En nuestra cognición conviven dos sistemas que son totalmente independientes, pero que están interrelacionados entre sí, hasta el punto de influir el uno sobre el otro.

  • La parte más emocional e instintiva (el Elefante).
  • La parte más racional y reflexiva (el Jinete).

Si estos dos sistemas caminan de la mano en la misma dirección, dirigidos hacia un mismo objetivo, no debería existir ningún tipo de problema o conflicto. Sin embargo, el problema real se presenta cuando los dos sistemas no están de acuerdo en sus objetivos, lo cual va a generar un compromiso a la hora de tomar ciertas decisiones.

Es evidente que las diferencias entre el Jinete y el Elefante son indiscutibles, independientemente de cómo los analicemos a ambos:

  • El Elefante (parte emocional) es grande, fuerte e impulsivo.
  • El Jinete (parte racional) es inteligente, pequeño y débil.

El Jinete, haciendo uso de su inteligencia, es capaz de subirse encima del Elefante con el objetivo claro de dirigirlo hacia el objetivo que él mismo desee. Pero, debido a su pequeña envergadura, en realidad no está dotado del poder suficiente como para tomar las riendas del Elefante por completo, ya que este es innegablemente más fuerte y grande.

No cabe duda de que, si el Elefante decide rebelarse y complicarle las cosas al Jinete, lo hará y tendrá las de ganar.

¿Serías capaz de reconocer cuántas veces en tu día a día gana el Elefante?

  • Cuando decides posponer tu entrenamiento, aun sabiendo que hará que no llegues a tu objetivo.
  • Cuando decides comerte esa pizza, sabiendo que echarás por tierra todos los cuidados de la dieta que has tenido a lo largo de la semana.
  • Cuando decides no contarle algo a alguien, aun sabiendo que, contándoselo, tu propio estado anímico mejorará.
  • Cuando pospones el inicio de tu nuevo estilo de vida, sabiendo que tu salud se está viendo mermada debido a los hábitos tóxicos que arrastras.

Nuestra parte emocional es muy fuerte. El Elefante adora la inmediatez, las recompensas a corto plazo, sin mirar hacia el futuro. El Elefante es el auténtico culpable de que el Jinete no pueda dirigir sus acciones hacia el objetivo.

El poder del Jinete a lomos del Elefante, en muchas ocasiones, no es suficiente

El Jinete debe hacer uso de su arma más poderosa, la inteligencia, la sensatez, la capacidad de pensar y anticiparse a los acontecimientos. Seguir a @lafuerzadetushabitos puede ser adecuado para el jinete.

Cuando tenemos en mente un objetivo claro, el Jinete impondrá su sabiduría y su capacidad de planificación y el Elefante aportará la motivación y las ganas necesarias para alcanzar ese objetivo. Cuando ambos se coordinan para avanzar en la misma dirección, los logros son inevitables.

Sin embargo, desafortunadamente, no siempre ocurre así. Cuando ambos toman direcciones opuestas, el resultado no va a ser positivo. A pesar de contar con la posesión de las riendas, el Jinete no podrá enfrentarse a la fuerza del Elefante. Es posible que, durante un tiempo limitado, pueda hacer que el Elefante se resista al cambio, pero, tarde o temprano, las fuerzas del Elefante saldrán a la luz.

Esta metáfora nos puede ayudar a entender por qué, en muchas ocasiones, se da la resistencia la cambio. Elefante y Jinete no avanzan en la misma dirección. El Jinete se acaba agotando y volvemos a caer en lo que, a priori, no era nuestro objetivo.

Nuestro objetivo es conseguir que el Jinete y el Elefante formen un equipo, aportando la inteligencia y la motivación necesarias para alcanzar nuestras metas.

¿Cómo debe ser nuestra planificación estratégica?

Dirige al Jinete

El Jinete hace uso de su inteligencia para dar muchas vueltas a las cosas. Cuanto más fácil se lo pongamos, mejor. Enséñale el camino con toda claridad. Es posible que no estemos frente a una resistencia al cambio, sino que simplemente no esté visualizando claramente el objetivo que quieres conseguir. Potencia los pequeños logros, actúa con positividad, valorando cada pequeña victoria que logras y entiende que el camino no está exento de baches.

Tomar decisiones puede ser un acto complicado. Muéstrale al Jinete cuál puede ser el precio de algunas de esas decisiones y dale pautas que faciliten la situación.

Motiva al Elefante

El Elefante es amo y señor de la parte emocional. Enséñale a encontrar sentimientos. Descubre la parte emocional de tu toma de decisiones. Para el Elefante, las decisiones llegan a través del siguiente patrón: ver, sentir, cambiar.

No dejes que se desmotive por intentar generar un cambio excesivamente ambicioso. Muéstrale pequeños cambios, pequeños logros que le ayuden a mantenerse motivado y con ganas de seguir adelante.

Acondiciona el camino

Una vez que el Jinete y el Elefante consigan coordinarse para avanzar en la misma dirección, es importante adaptar el camino que tienen que atravesar. Genera nuevos hábitos que reduzcan la necesidad de tomar decisiones.

Recuerda que los hábitos son acciones automatizadas que facilitan la toma de decisiones. Genera un entorno que facilite la adquisición de nuevos hábitos. Es imposible aumentar la ingesta de alimentos saludables si nuestros armarios están repletos de alimentos ultraprocesados. No les pongas trabas en el camino. Rodéate de un entorno que apoye o comparta tus decisiones, en el futuro será mucho más fácil hacer frente a nuevas decisiones.

Lucha contra la resistencia al cambio. Sabemos que realizar cambios en nuestra vida es complicado, más aún cuando las emociones y el entorno no ponen de su parte. Sin embargo, que sea difícil enfrentarse al cambio no quiere decir que sea imposible. Solo hay que pagar el peaje.

Aprende a gestionar tus emociones y tu entorno para lograr tus objetivos.

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